Por eso los antioxidantes ayudan a equilibrar la balanza a través de la dieta. Ricos en grasas monoinsaturadas como el aceite de oliva y buenas poliinsaturadas que ayudan al corazón, las arterias y la diabetes, bajan el colesterol y la tensión arterial, contienen polifenoles en cantidad y, sobre todo, ácido p-cumarico, que aumenta mucho después de tostarlos. También contienen un fitoquímico llamado resveratrol, como las uvas negras, situado en la cutícula, que los investigadores sitúan en la lucha contra el cáncer, y vitamina E, grupo B con ácido fólico todos buenos antioxidantes.
publicidad
Los fitoesteroles del cacahuete compiten con el colesterol e impiden que se absorba menos de este en el intestino, niacina. Dispone además de vitamina B3, buena en la lucha contra la diabetes, y potasio, hierro, magnesio, fósforo, zinc, y mucha fibra para ayudar a mover el intestino. Son una maravilla bastante desconocida aunque presentan dos serios inconvenientes: aportan 600 calorías por cada 100 gramos –así que hay que tomarlos con moderación– y sobra la sal que les acompaña casi siempre. Este aditivo puede resultar perjudicial para muchas personas, así que es mejor consumirlos ligeramente tostados y añadidos a frutas o ensaladas.
La producción anual de cacahuete ronda los 35 millones de toneladas, de las que más de la mitad se cultivan en China. Su consumo crece a pesar de que otras plantas oleaginosas –soja y colza– han reducido su papel como semilla productora de aceite, debido a su aprovechamiento como aperitivo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario